martes, mayo 03, 2011

El Botón de Loca

Toda mujer tiene un botón de loca. El botón puede ser minúsculo, como un diamante en su hermoso anillo de compromiso o una pequeña esmeralda en su aro. Puede ser un botón gigante, como si fuera un robot y en su espalda, sí, gigante, lo tuviera adosado como parte de su integridad. Sin embargo, el botón de loca lo tiene.
Quizá ella no lo sepa, quizá ella no tenga conciencia que las féminas los tienen, o quizá sabiéndolo, no lo quiere apretar.
Sin embargo, hay algunas que no lo ignoran y ante cualquier interacción con un hombre, simplemente lo activan.
No es que lo activen cuando ven a un hombre, no. Tampoco es que lo activen porque los odien o los deseen, no.
Simplemente lo activan cuando algo no está bien frente a un hombre.
Un insignificante detalle sobre el zapato que la mujer se está poniendo, luego de tener un fogoso encuentro sensual, puede activar el botón de loca. Por ejemplo, que la hebilla o la cinta es un poco gruesa. La activación del botón de loca es absoluto.
Puede ser que ella esté en un estado de ternura y fogosidad luego de una serie de exquisitos besos, pero basta que le digas qué opina sobre el compartir los gastos de la cena para que el botón brille y desee infinitamente ser tocado. El botón de loca se activa.
A veces, en un estado posterior al primer polvo satisfactorio, estando en el segundo, ella puede decir Qué rico, y uno puede exclamar Sí. Luego de ello, ella te mira desentusiasmada y te larga Sólo Sí? En ese momento activa su botón de loca y tú lo único que quieres es que el motor encienda en esa noche fría, correr la cortina del motel y tomar cualquiera de esas avenidas anchas para posar a la niña en su hogar o morada.
El botón de loca existe, es real.
Ningún hombre sabe este misterio odioso. Nadie en su puta conciencia está esperando que las minas apreten el botón de loca, menos estando a medio desvestir o tirando como Dios y el diablo mandan. Nadie, pero ocurre.
Puede que vaya al baño, piense un momento, y vuelva y te haga una pregunta sutil y atómica como Me Quieres?
Quizá lo mejor sea el abrazo, un abrazo tierno y desvirgado, sin condición sexual alguna. Pero ojo, el botón están siendo acariciado, la superficie del dedo cordial o del índice están ahí, listos para incrustarse en el desdichado botón.
Así que no importa que tu humanidad referida disminuya, porque ese no es el asunto. Y no importa que el abrazo o la dulce caricia la hagan sonreír.
Hay algo más.
Cómo podemos hacer que el botón de loca no sea presionado?
Respuesta. No hay tal.
Ella es dueña y señora del botón.
Si bien, uno como hombre puede provocar que la mujer apriete el botón una y otra vez, eso no es garantía de que ella lo apriete sola.
Eso nos mata. Podemos tener una rica cena, su baile, incluso su mirador con un vino rico y nada pasando. Y cuando la estamos llevando a su casa, hogar o morada, ella, si bien alegre y homenajeada, puede apretar el botón de loca.
Entre ellas, cuando se reúnen, entrenan para apretar el botón de loca sin que los hombres siquiera sepan que lo anda rosando mientras nosotros estamos soñando en el amor.
Se juntan, hablan, gritan, se ríen a carcajadas; hablan de lo uno y lo otro, de que es rico el sexo oral, de que es rico ser estimulada, pero siempre aparece la tontera.
Ah no! Si este me viene con el cuento del chico, la armo.
A veces conoces a una mujer y te enamoras y ella también. Pasan tiempo juntos. Disfrutan, disfrutan rico, pero en algún momento, el botón se activa.
Ojo, no se activa solo.
No es como en los hombres que nos da la tontera e incluso la mina se da cuenta que andamos con la weá. No.
Muchas veces ocurre que las minas, estando felices, activan el botón de loca porque sí.
Esto ocurre porque las minas, siendo lo perfectas y evolucionadas que son, son locas.
Son sistemas nucleareas de alta complejidad que se mantienen en equilibrio, pero son sistemas que tienden a la entropía, es decir, al desorden.
Cuántas locas van a una despedida de soltera y se sueltan que llega a dar miedo.
Por qué? Porque las minas son locas.
Se parecen a los hombres, pero son una especie más evolucionada.
Nosotros los hombres somos como los delfines, medios tontos, amiguitos, bailamos, damos vueltas. Las minas no. Ellas son como tiburonas en celo. Se hacen las huevonas y pueden estar como los astronautas más de un año o 200 días haciéndose las huevonas, pero al final, ¿qué creen que pasa?
Apretan su botón de loca.
Aprendan los giles. Las pendejas, las de 25, las maduras de 30, las enrolladas de 40, la ricas y seguras de 40. Todas, en algún momento, aprietan su botón de loca.
Anexo: La cartera.
Si estás con una dama compartiendo y todo va bien, incluso hay mucho humor -cosa que a ellas les encanta- y crees que ella podría ser tu otra mitad o simplemente quieres llevar el asunto a otro nivel, pídele que busque algo en su cartera, que te muestre el llavero, un espejo para sacar una pestaña del ojo, o cualquier otra cosa.
En ese momento observa. Observa, huevón!
Porque si mira la cartera como si fuera un pollo o un gallina buscando maíz con el cuello crispado y los ojos desorbitados -aunque dure una fracción de segundo- ten por seguro que ella es de las que aprieta de vez en cuando el botón de loca.
Eso.


4 comentarios:

Raúl dijo...

Notable aporte al conocimiento de la psicología femenina. Seguramente Freud se estaría revolcando de envidia en su tumba por no haber descubierto este detalle que ahora parece evidente.
Si el Macha hubiese leído este artículo antes de componer su famosa canción, seguramente la letra habría sido levemente distinta:
"Loca, loca, loca,
aprestaste el botón de loca
y disparaste frente a mí..."
Un abrazo, amigo.
Raúl S.

accristal50 dijo...

estupenda apreciacion de la naturaleza femenina, como tienes razon en los diferentes actitudes y sentires de ellas...

José Miguel Rodríguez dijo...

Si tuvieramos una revista de hombres equivalente a "vanidades", este sería un artículo obligado.
Pero no podría aparecer en un espacio mixto, por ejemplo, en la tercera... sería mal entendido, quizás acusado de misógeno o algo así.
Igual está entretenido, y el anexo; genial.
Pero... ¿serán tan locas? Yo, al menos, no les temo.

sombra del viento dijo...

Debo admitir que en varias ocasiones se activa mi botón de loca, sin embargo, doy fe, como mujer loca que soy, que los hombres tienen el mismo botón de locos, la diferencia, es que nosotras, las locas, sabemos que lo activamos, porque y cuando, en cambio los hombres... viven con el botón presionado, pero lo peor de todo, es que parecen desconocerlo o simplemente se hacen los weones y ese es el principal motivo de activación de nuestro botón.

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